Atrapar la bandera. El arte perdido de vetar

Puedes identificarte como miembro de la comunidad BDSM o del ejército cada vez menos vainilla, esto que pretendo compartir, es igual de útil y aplicable. Por supuesto lo enfocaré desde el universo que me compete.  

¿Qué es vetar? Vetar, vetting en inglés, no es más que asegurarte de que alguien es quien dice ser y que son seguros. Lo cual nos lleva al objetivo fundamental del proceso de veto, garantizar la seguridad de los participantes y como extensión, la seguridad de la comunidad, mediante la detección de impostores y oportunistas. 

Para ayudarlos con una tarea que puede parecer compleja, les brindaré los tres pilares del proceso de vetado.

  1. Revisar sus perfiles en línea

Si existe un buen momento para ser investigador privado, es este. ¿Qué dicen de ellos mismos? ¿Interactúan con otros de formas que te hacen sentir incómodo? ¿Van las cosas que dice, en contra de tu ética y/o moralidad? Esa sensación que suele aparecer en tu estómago cuando algo no está del todo bien, suele ser acertada. Confía en ella.

  1. Hablar con antiguos compañeros

Esta es una con truco, pero muy recomendada. Si os conocisteis en vuestra comunidad local, felicidades, podéis preguntar por ahí. Si os conocisteis en línea, vale contactar a sus compañeros anteriores en línea también. No temas pedir referencias. Alguien que se rehúse a brindar ese tipo de información, tal vez no sea la apuesta más segura. Ten en mente que si múltiples compañeros comparten opinión, buena o mala, es algo a tener en consideración. 

  1. Prestar atención a las acciones, conductas y patrones. 

Las palabras son importantes, pero no tanto como lo que alguien hace. Cualquier persona puede decir las palabras correctas. Si tienes cierta antigüedad en la comunidad, debes haberte topado con algunos “Doms” e incluso “subs” – uso intencional de comillas. – que prestan atención a lo que otros dicen para aprender el lenguaje y luego repetirlo a todo el que esté dispuesto a escuchar. Si sus acciones se encuentran en disonancia con sus palabras, cuidado. Cuidado. Cuidado.

Pues seguí tu consejo. Veté a un probable compañero, ¿qué hago ahora? Detén tus caballos perversos. Tengo recomendaciones adicionales para ti, y sí, te señalé con mi dedito.

  • Encuéntrese en público primero. 

Los farsantes tienden a negarse a esta invitación. Haciendo esto garantizas que si decides no continuar con el encuentro, podrás irte con facilidad. Además de no comprometer vuestra privacidad, al encontrarse en un terreno neutro. 

  • Llamada de control (o llamada de seguridad)

Siempre informar a alguien de confianza que conocerás a una persona nueva, y dónde lo harás. No tienes que revelar la naturaleza del encuentro, solo que sucederá. Pacten una hora en la cual tendrás que reportarte ya sea mediante llamada o texto, y una hora para confirmar, por si eres olvidadizo. 

Un compañero experimentado y seguro, te animará a que hagas esto. Si por el contrario, esta nueva persona reacciona de manera negativa, CORRE.

Resumiendo. El proceso de vetado, bien aplicado, te permitirá identificar banderas rojas con mayor facilidad. Es el maravilloso arte de separar el heno del trigo y está encaminado siempre, a garantizar la seguridad personal y de posibles compañeros de juego. Es un proceso que puede ser tan extenso como los involucrados lo requieran y que puede tomar lugar en cualquier instante. 

Me retiro por el momento, pero prometo darle a esas cabecitas, cosillas útiles en esta travesía.

1 comentario en “Atrapar la bandera. El arte perdido de vetar”

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