Abuso, violencia y BDSM. El toque radioactivo

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Ante la pregunta ¿Qué es/significa BDSM? La definición se desliza de nuestros labios como un lema: Bondage, Disciplina, Dominación/sumisión y Sadomasoquismo. Muchos se dan por satisfechos, aclararon sus dudas. Cuando alguien pregunta ¿Qué es para ti BDSM? Ahí es donde llegan las respuestas que sacuden tu mundo. Para mí BDSM es una caja de divertidas herramientas para explorar nuevas dimensiones de libertad, autoconocimiento e intimidad. Útil dentro de la comunidad y fuera de ella.
Como toda caja de herramientas, es tan beneficiosa como la persona que le de uso. Así que es de suponer que el mejor martillo, en manos no adiestradas, puede terminar por ser letal. Lo cual nos lleva al punto del día de hoy: prejuicios, abuso y violencia dentro del BDSM.

El lado oscuro del BDSM

Abuso y relaciones tóxicas

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Dígase del abuso, la acción y efecto de abusar/Uso indebido, excesivo o injusto/Desorden, exceso.  Las dudas con respecto a este tema suelen oscilar entre si realmente puedes abusar a alguien que practique BDSM y si el abuso es algo absoluto.
Si sin que haya sido negociado tu pareja te abofetea, por dar un ejemplo práctico, es violencia doméstica. No importa si en una sesión semanas antes fuiste abofeteado hasta que saltaron las lágrimas. Un elemento en el análisis del abuso dentro de la comunidad, es el contexto. ¿Por qué? Porque existe una abismal diferencia entre algo acordado que no tuvo los resultados esperados y obviar las negociaciones en busca de tu satisfacción única y exclusiva.
Cuando manejamos el abuso nos damos cuenta de que lo que percibimos como tal, está influenciado por nuestro estilo de vida, nivel de conocimientos, experiencia de vida acumulada y el umbral individual. Lo excesivo para uno puede no serlo para otro. El abuso del que estás siendo víctima puede ser pasado por alto porque “no es nada comparado con lo que he sufrido”.
Algunos comportamientos de alerta en la comunidad vainilla, forman parte de muchas dinámicas BDSM saludables y sólidas. Así que al menos un porcentaje no despreciable, está sujeto a la relatividad. Una zona gris que depende únicamente de la interpretación.
Las relaciones tóxicas tienden a evolucionar de forma crónica. Suelen comenzar llenas de compromiso y transmitiendo sensación de bienestar, incluso euforia, para luego ser desplazados gradualmente por ansiedad y terror. Cuando la dinámica en la que te encuentras, te ha despojado de toda independencia social y emocional, comprometiendo tu habilidad para funcionar como individuo fuera de la misma, estás en una relación tóxica.

Codependencia

Dentro de las relaciones tóxicas se establece un patrón de condicionamiento psicológico. Romper estos patrones a menudo requiere la participación de terceros.
Las víctimas suelen excusar los comportamientos de su abusador porque ellos suelen encargarse de hacerlos sentir responsables por el abuso que reciben. Cuando las relaciones progresan en el tiempo, se termina estableciendo una genuina dependencia emocional, estableciendo como eje obsesivo la parte abusiva.
En uno de sus vídeos, Evie Lupine ofrece una lista bien elaborada sobre comportamientos que pueden conducir a una codependencia o pueden denotar la existencia de una. A pesar de que su enfoque está orientado a roles sumisos, brinda un norte práctico con respecto al tema. Ella hace una diferenciación entre codependencia negativa y positiva, siendo esta última la que se aprecia en dinámicas M/s y Propietario/propiedad.
  • Pérdida de contacto con la realidad/ sociedad.
  • Atar la autoestima a la aprobación del rol dominante.
  • Incapacidad para separar las necesidades personales de las del compañero. Esto afecta la apreciación de límites propios, una conducta peligrosa en demasía.
  • Incapacidad para tomar decisiones.
  • Pérdida de identidad fuera del BDSM.

¿Pueden ser abusados los roles dominantes?

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Es comprensible si antes de toparte con esta pregunta, estabas convencido de que la respuesta era no. Son el rol dominante después de todo. ¿Cierto? Error.
La manera en la que un rol sumiso inflige abuso sobre su contraparte puede ser sutil o abiertamente abrasiva, con todos los gradientes intermedios que puedas imaginar. Partamos de la realidad que ese dom(me), sádico(a), top o maestro(a), es una persona, por consiguiente, también posee límites. Ridiculizar dichos límites o violentarlos con intenciones dañinas, constituye abuso.

Identificando a un sumiso abusivo

El abuso por parte de los sumisos es primariamente emocional, aunque puede ir escalando hasta la agresión física. Sí sucede, es importante y no se habla lo suficiente al respecto.
  • Comportamientos sumisos/malcriados con extraños, en eventos sociales.
  • Irrespeto por los límites y acuerdos dados por su dominante.
  • Celos extremos y paranoia agresiva.
  • Aislamiento social
  • Violencia/amenazas contra uno mismo, otros, objetos y animales.
  • Incomunicación de necesidades, seguido de comportamientos pasivo-agresivos contra el rol dominante, por no cumplirlas.
  • Manipulación emocional vía conductas o palabras.
“Los sumisos tienen todo el poder.” Esa frase es familiar para todo aquel que lleve vinculado un tiempo al escenario. Lleva asociado el empoderamiento del rol sumiso contra los caprichos de los doms egoístas. Omitimos que esa misma frase da a entender que el rol dominante carece de opinión u opción en sus encuentros.
Parece un callejón sin salida, solo que no lo es. Porque hablamos de negociaciones al inicio de una sesión o dinámica. Negociamos porque estamos a punto de establecer un intercambio de poder y las pautas para el mismo, determinarán el equilibrio de la dinámica. El sumiso puede detener la escena en cualquier momento, así como puede hacerlo el dom, sin que eso lo haga menos apto para desempeñar su rol.

Continuará...

Este viaje por el lado macabro y nada placentero del BDSM, apenas comienza. Pero mantén los ojos abiertos, lo haremos juntos.

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