Los fetiches, otro camino para llegar a Roma

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La sexualidad se vive de muchas maneras. Si ella fuera Roma, muchos caminos llegaran allí. Uno de ellos, y más que disfrutado por nosotros, es el BDSM. Aunque no lo sepa, los fetiches también son una forma de vivir la sexualidad.

Fetiches aka fetichismo: ¿qué es?

El fetichismo es la atracción sexual o excitación hacia objetos inanimados como prendas o tejidos, parte del cuerpo no genitales o situaciones particulares. Esta atracción es especial e intensa.
La presencia de este fetiche al alcance de la mano o la vista es el detonante predilecto de muchos.

Tipos de fetiches

A los fetiches solo los une el hecho de estar fuera de la normalidad. Su variedad muy amplia, por tanto, es difícil agruparlos todos aquí.
  • De pies: la excitación se produce al mirarlos, o hacer algo más íntimo como pintar las uñas, adornarlos con joyas o masajearlos.
  • Zapatos de tacón altos y finos: consiste en la excitación por ver, sentir, tocar, adorar o calzar este tipo de zapato.
  • De cuero: causa un efecto al olfato, vista y tacto. Su falta de elasticidad crea además una especie de bondage, así como humedad.
  • Ropa interior usada: la belleza, trasparencia y encajes de la ropa interior ya causa un efecto potente en muchos, pero al ser usada por alguien, obtiene parte de su aroma único.
  • Voyeurismo: se obtiene el placer sexual al ver a otros practicando relaciones sexuales.

Fetiches en BDSM: los caminos se cruzan

Por supuesto, dentro del mundo BDSM existen los fetiches. Se entremezclan dentro de la escena para lograr el sumo objetivo: el disfrute.
Muchos se han convertido en parte imprescindible de la escena.
  • En las Dóminas: el uso de cuero, látex, botas, completa la estética. Aparte de ya llevar las riendas, cualquier sumiso se siente subyugado por la belleza de su Ama.
  • En la humillación: para lograr el objetivo de esta sesión salen a la luz fetiches como el uso de ropa interior, usada o no, en sumisos, o el mismo omorashi.
  • Bondage: como se busca la restricción de movimiento, los corsets o hacer uno con las cuerdas será igual de disfrutado. Sin olvidar que el hecho de ir quitándolo también es delicioso.
fetiches en bdsm, sumisa con encaje
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No es un camino de un solo sentido.

Exacto, no es obligatoria la relación entre fetiches y BDSM.
Los fetichistas del látex, por poner un ejemplo, no tienen por qué ser aficionados al BDSM. Su relación puede no indicar el mínimo bondage, u otro juego de Dominación y sumisión.  Su fin, de manera esencial, es sentir placer al entrar en contacto físico o visual.
Por otro lado, se puede ser Dómina o Dom, o sumiso, sin usar ni una sola prenda (de cuero). No es tanto lo que llevas, sino cómo lo llevas.

Mitos sobre los fetiches

¿Estoy enfermo por ser fetichista?

Ser fetichista no es una enfermedad, ni un trastorno. Solo una forma de expresar nuestra sexualidad. Y, mientras no cause daño a ninguno de los involucrados, todo será posible en la viña de su Señor.
Se podría decir también que, de menor a mayor medida, todos tenemos alguno. Seamos sinceros.
Además, los fetichistas pueden llevar a cabo relaciones sexuales sin involucrar a su fetiche. Obviamente, si está presente, al alcance de la mano o la vista, la sensación es más intensa y excitante.
Ahora, hay niveles. Cuando la presencia del fetiche es cien por ciento necesaria, se está hablando de una parafilia.
En otras palabras, el fetiche se convierte en obsesión sin control. Es imposible la excitación sin su presencia.
Las parafilias no son para dejar de lado. Llegan a ser destructivas con quien las sufre, y condicionan su actividad personal, social e incluso laboral. Por tanto, sea consciente de las banderas rojas y busque ayuda profesional.
fetiches de cuero en hombre sumiso
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¿Con los fetiches trato a alguien como objeto?

Por supuesto, existen varios puntos de vista.
Hay quienes sí lo consideran así. Para ellos y para ejemplificar, adorar los pies de tu pareja es tratarla como objeto. Se usa solo esta parte de su cuerpo por qué es lo único que necesita. Sin embargo, vender su esfuerzo en un trabajo que no los llena o no les gusta, no lo consideran como objeto.
Por otra parte, el fetichismo va más allá del objeto, de la parte del cuerpo, de la escena. Es su representación, imagen, estética lo que despierta emociones, lo que trasciende lo ornamental.

Si arreglarte y ponerte ropa fetichista te hace sentirte una persona atractiva, deseable, entonces no eres objeto. Eres todo lo contrario: sujeto. Porque estás controlando tu juego.

Concluyendo

Los fetiches son otro camino para llegar a nuestra Roma, para disfrutar de nuestra sexualidad. Muchas veces, estos se entremezclan entre Dominante y sumiso para hacer la escena aún más poderosa. Los tacones altos, la ropa de látex, ropa interior de encaje para el sumiso, por mencionar algunos, ya son parte de la sesión nuestra de cada día.

1 comentario en “Los fetiches, otro camino para llegar a Roma”

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